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Thursday, October 21, 2004
 
ABUELAS LOCALIZARON AL NIETO NÚMERO 78.
ES UNA CHICA QUE NACIO EN LA ESMA Y CUYO TIO ESTA PRESO POR REPRE
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BUENOS AIRES, oct 20 (DyN) - Una joven, hija de desaparecidos y sobrina de un conocido represor que está preso por la causa ESMA, se reencontró con su verdadera identidad y con su familia biológica, que vive en Canadá, y se convirtió así en el caso número 78 en ser localizado por la agrupación Abuelas de Mayo, se informó hoy.
Se trata de Victoria Donda Pérez, un estudiante de derecho de 27 años que nació en cautiverio luego de que su madre, María Hilda Pérez de Donda, fuera secuestrada ilegalmente en plena calle el 28 de marzo de 1977 cuando tenía 25 años y estaba embarazada de cinco meses.
Dos meses después, su marido, José María Laureano Donda, un egresado del Liceo Naval que militaba en una agrupacion peronista, fue secuestrado dos meses después y permanece desaparecido.
La beba, en tanto, nació en la ESMA y estuvo allí durante quince días hasta que, junto a su madre, fue llevada a la sede de la Aeronáutica, donde a los tres días fue entregada a sus apropiadores.
Según la familia de María Hilda, fue Alfredo Miguel Donda, integrante del grupo de tareas GT 3.3.2 de la ESMA, quien entregó a su hermano y su cuñada. Y nunca les confesó cuál había sido el destino de la beba nacida en cautiverio.
Nada se supo de la pequeña hasta el 25 de julio del 2003, cuando las Abuelas de Plaza de Mayo recibieron una denuncia que coincidía con el caso de Victoria y la comisión Hermanos de HIJOS se puso a trabajar en el tema.
Allí se denunció que un miembro de las Fuerzas de Seguridad que había actuado en la ESMA se había apropiado de una menor en julio o agosto del '77, y que había sido inscripta como hija natural del militar y su esposa el 17 de setiembre de ese año, en un acta de nacimiento falsa que firmó Horacio Pessino, detalló Abuelas.
Lo cierto es que el apropiador de Victoria -cuyo nombre no se difundió- quedó detenido hace un año por orden de la jueza federal María Servini de Cubría.
Pero antes de caer preso, tanto él como su esposa se enfrentaron a la joven y le contaron que era hija de desaparecidos, aunque no sabían quiénes eran sus padres.
Fue así como Victoria se comunicó con Abuelas y decidió hacerse el examen inmunogenético que, el pasado 8 de octubre, estableció un 99,9999 por ciento de consanguinidad con la familia Donda-Pérez.
Precisamente, la abuela de Victoria, Leontina Puebla de Pérez, una de las 12 fundadoras de la agrupación Abuelas, se enteró del hallazgo de su nieta desde la otra punta del continente.
Es que Leontina decidió en 1993 irse a vivir a Canadá, donde reside su otra hija, quien ya se había exiliado en 1989, porque por la búsqueda de su hermana también se vio "perseguida".
Así lo contó hoy María Pérez, al oficializar la alegría de la familia por el hallazgo de su sobrina Victoria.
"Al principio creímos Victoria que era una chica de Entre Ríos pero nos confundimos. El otro día nos llamaron de Abuelas para decirnos que la habían encontrado. Y nos la pasaron en el teléfono", afirmó esta tarde, en declaraciones a radio Del Plata.
En ese diálogo, "lloramos muchos y nos dijo que quiere conocernos -añadió-. Como somos muchos, le ofrecimos venir para acá con todos los gastos pagos... Y ella nos dijo que sí, pero recién en enero porque está terminando la carrera de derecho y no puede viajar ahora".
Hoy, la agrupación Abuelas dio a conocer la noticia del hallazgo de Victoria, el nieto número 78 que localiza la entidad. "A los apropiadores les espera la condena. A Victoria, el camino a la libertad", dijo la agrupación.
EL TIO DE LA CHICA QUE LOCALIZARON LAS ABUELAS FUE UN ALTO JEFE DE LA ESMA QUE AHORA ESTA PRESO
Adolfo Miguel Donda, tío biológico de la joven que fue reencontrada por la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo, está preso por orden del juez federal Sergio Torres, en el marco de la investigación por los crímenes ocurridos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Es que Donda fue un secuestrador y torturador de la ESMA que habría sido el entregador de su hermano y su cuñada, embarazada de cinco meses y cuya beba recién hoy, 27 años después, se reencontró con su identidad.
"El la entregó. Y desde el 77 hasta el 83 nos estuvo mintiendo", dijo hoy desde Canadá la hermana de María Hilda Pérez, cuñada de Donda.
Bajo el alias de "Palito" y "Jerónimo", Adolfo Miguel Donda, con el cargo de teniente de navío, fue jefe de operaciones y de inteligencia de la ESMA y estuvo al frente del secuestro de Víctor Bazterra y su familia, y de Elena Holmberg.
Las agrupaciones de derechos humanos le adjudican también haber participado en la tortura a Enrique Mario Fukman, en el asesinato de Daniel Echeverría, en el secuestro y tortura de Osvaldo Barros y el asesinato de Ricardo Sáenz.
Lo cierto es que Donda fue beneficiado por la ley de Obediencia Debida que dejó impunes los crímenes que cometió mientras encabezó el grupo de tareas GT 3.3.2.
Esa libertad le permitió ser agregado naval en la embajada argentina en Brasil durante el gobierno de Raúl Alfonsín y estar al frente de agencias de seguridad que se le atribuyeron al fallecido empresario Alfredo Yabrán, quien se suicidó en mayo de 1998, cuando estaban a punto de detenerlo por el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas. Lo sindicaron incluso como el "jefe de inteligencia del Cartero". Según investigó el hoy diputado Miguel Bonasso para su libro "Don Alfredo", Donda fue uno de los directores de Zapram, la empresa de seguridad del Grupo Yabrán que controlaba los depósitos fiscales de Ezeiza y que se disolvió cuando el entonces ministro Domingo Cavallo "les tiró encima a la DGI". Luego integró "en otras empresas del ramo, como Quality Control y Tecnipol, editora de un 'Manual de Instrucciones para el interrogador' destinada a esa conocida policía científica que es la Bonaerense, se estableció.
En "Telenoche investiga", también lo retrató una cámara oculta jactándose de atender el 90 por ciento de las líneas aéreas de Ezeiza, incluyendo desde las norteamericanas hasta Cubana de Aviación. En 1997, el juez español Baltasar Garzón comenzó a investigarlo en el marco de la denuncia presentada por familiares de ciudadanos españoles desaparecidos, y se solicitó en vano su extradición, junto a un grupo de otros represores.
El año pasado, el Parlamento anuló las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y se reabrieron las investigaciones contra los responsables de los crímenes de lessa humanidad que nunca fueron sancionados.
En ese marco, el juez Torres, a cargo de la investigación por lo que ocurrió en la ESMA, lo mantiene detenido desde el 16 de septiembre del 2003, junto a Alfredo Astiz y otros quince oficiales, entre ellos Jorge "Tigre" Acosta, Carlos Capdevilla, Antonio Pernías y Héctor Febres.

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